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7 de febrero de 2016

un horror

estaba sola en mi habitación, en silencio, de noche, concentrada en mi lectura (página de inicio de facebook), con la única tenue luz del monitor. un clima siniestro al que yo ignoraba hasta que un sonido interrumpió mi indiferencia. un sonido muy débil y poco familiar. completamente nuevo para mí, podría decir. presto mucha atención para encontrar su origen... me voy acercando, es un poco más fuerte debajo de la mesa.... el sonido ... ese ruidito... era una cucaracha comiéndose una galletita.

26 de diciembre de 2013

la apatía

.- el problema es que estoy tan aburrida.

.- es en serio, papá, es increíble. nunca me había sentido tan aburrida en toda mi vida.

.- no, no es tan fácil. no entendés, esas cosas ya no me entretienen. de verdad no sé qué hacer y eso ya lo intenté. leí libros, jugué sola y con gente, en la compu y en el casino. los juegos ya no me entretienen. ni si quiera los juegos de niños que siempre fueron mi refugio. es como si hubiera perdido algo ¿me estás escuchando?

.- ¿qué? ¡no. papá! ¿me estás escuchando?

.- ¿que te estoy contagiando el aburrimiento decís? será que tendremos que hablar en otro momento tal vez. bueno, que sigas bien. beso.

.- sí, yo también te quiero.

(...)

.- ésa fue la última vez que hablé con él, doctora.

.- no me diga esas cosas. me parece que resumir lo que le digo en "problemas con mi padre" es demasiado barato considerando lo que me cobra las sesiones ¿no le parece?

.- mire, doctora, no es que quiera faltarle el respeto o que no me tome en serio sus recomendaciones pero hace 6 meses que estoy viniendo acá y realmente no noto que haya cambios. vine con un problema concreto, clarísimo y usted me viene a decir "problemas con mi padre". 

.- mire, pareciera que trata de divertirme con un chiste de mal gusto considerando las cosas que me dice. 

.- ¿irrespetuosa yo? 

.- ¿cómo puede decirme que no tengo ningún problema real? eso y decirme que me está estafando al cobrarme 1 sesión semanal durante 6 meses... 

.- sí, porque si yo no tengo problemas reales, entonces no necesito venir con un psicólogo ¿no le parece? 

.- ah, así que ahora su trabajo es que yo me dé cuenta de que no tengo problemas. 

.- mire, ¿me está tomando el pelo, doctora? ¿busca entretenerme con las boludeces que me dice? 

.- a ver, si usted después de tanto tiempo decide sentenciar que mi problema es que no tengo ningún problema real, debo decirle que no seguiré viniendo a verla. es claro que esto no está funcionando. le di una oportunidad porque asumí que estas cosas llevan tiempo pero medio año para solucionar algo que no es un problema, me resulta excesivo. 

(...)

.- ¿cómo puede ser que una persona permanezca aburrida durante meses y meses? no es normal.

.- no, no me siento mal, amor, al contrario... me siento... no sé... no me siento. no siento nada. eso es lo aburrido. 

.- no, ya te dije, no estoy deprimida ¿vos me ves deprimida?

.- siento mucho que pienses que estoy aburrida porque yo soy una persona aburrida. tal vez tengas razón. será que no puedo divertirme ni a mí misma.

(...)

.- sí, tuvimos una discusión otra vez por lo mismo. 

.- sí, pero ahora no. fue distinto. no creo que podamos resolver nada después de una pelea así. todo empezó como siempre por mi aburrimiento crónico. ya saben, como siempre hasta que de pronto empezó a subir de tono la charla. dejó de ser él escuchándome comprensivamente. hace rato que no es así. evidentemente mi actitud empezó a molestarle o a afectarlo. no sé. el punto es que dijimos cosas terribles.

.- puede ser que tengas razón. ojalá que tengas razón y que este cambio me ayude a salir de este estado de abulia.

.- no, en serio no creo que volvamos. yo no lo voy a llamar, realmente no tengo ganas, este aburrimiento me desmotiva en todos los planos. no me siento diferente, no me siento mal por no estar más con él.

.- es lo mismo, nosotros no teníamos proyectos juntos. 

.- ay, no, nena. si nosotros no hablamos de irnos a vivir juntos, mucho menos de tener hijos.

.- no, él tampoco me va a llamar. probablemente extrañe mi aburrido ser pero es demasiado orgulloso como para volver después de las cosas que me dijo. y no es que me importe demasiado pero ¿vos qué hiciste al final con julio? ¿le escribiste? 

(...)
  
estoy tan condenadamente aburrida. ya perdí la cuenta de cuánto hace que me siento así. creo que han pasado años. es difícil saberlo. mi trabajo es tan rutinario, mi vida fuera del trabajo es tan rutinaria. realmente no distingo el paso del tiempo. los días son como un cuadro. tan estático. de vez en cuando una ocasional cana y algunas arrugas me indican que estoy yendo hacia alguna parte pero siento que son un engaño, una ilusión, la imagen permanece quieta ¿será acaso la rutina, el hacer siempre lo mismo cada día, cada semana, cada año? ya ni si quiera me molestaría sentirme mal y desgraciada con tal de no sentir más esto, esta insufrible ausencia de tiempo. el mundo, mi vida, la gente que me rodea, en este estado en el que estoy... no significan nada para mí.

(...) 

.- señor, vengo a notificarle personalmente que renuncio a este trabajo.

.- no, no tengo otra cosa en mente. no me han llamado de ningún otro lugar. tampoco es que sea algo que a usted le incumba ¿no le parece? 


(...)

.- sí, le dije todo a mi jefe.

.- dejá de reírte, es en serio.

.- sabés que pensé que sí, pero sigo estando aburrida. ahora, además de aburrida voy a estar quebrada.

.- basta, no es tan gracioso.

.- no, no lo es! dejá de reírte.

.- sí, en serio le dije que prefería agarrarme los dedos con la puerta en el auto antes que seguir trabajando ahí. es una comparación justa. 

.- y nada, qué me va a decir. me señaló que no era muy brillante de mi parte tener que borrarlo como referencia laboral considerando que ése ha sido mi trabajo los últimos 7 años.

.- no te rías tanto, acabo de dejar mi currículum en blanco.

(...) 

.- llamaba para decirle que la semana que viene estoy dejando el departamento.

.- mire,señor, la verdad es que me importa muy poco lo que diga el contrato, yo me voy a ir igual. le dejo la llave y usted haga con la propiedad lo que le parezca.

.- sí, estoy al tanto de que debo pagar una multa por rescindir pero la realidad es que no tengo el dinero.

.- no sé y tampoco me importa, para mí es muy simple: no puedo pagarle así que me voy. no me alcanza para el alquiler mes a mes y usted quiere que me alcance para una multa. no suena muy coherente lo que me dice.

.- usted verá cómo lo resuelve y hará lo que tenga que hacer, por lo pronto, yo me voy la semana que viene y no le voy a dar ni un peso. búsqueme a ver si encuentra algo para quitarme, yo no tengo nada.

(...)
  
.- no te puede parecer tan gracioso que saque cagando a la gente. les digo lo que pienso y lo que se merecen escuchar, es la verdad no un chiste.

.- si te parezco tan divertida, deberías hacer lo mismo.

.- ah, viste que no es una broma, vos que te reís tanto. la verdad que a mí no me divierte para nada. puedo seguir mandando a todos a la mierda de forma "pintoresca" como decís vos, pero yo sigo aburridísima, esto es insoportable.

(...) 



dios, no soporto este aburrimiento. nada tiene sentido. seguí todos los estúpidos consejos que me dieron. y la falta de rutina es tan rutinaria como la rutina. es exactamente lo mismo para mí. se ve que mi vida es un chicle. no es algo que transcurre en el tiempo si no más bien una escultura a la mediocridad. 
no tengo casa, estoy viviendo con mi hermana que ya no me aguanta más la cara de embole que tengo. no hago dos días la misma cosa y la incertidumbre me desmotiva. un día voy a un museo, a una obra de teatro a la gorra al día siguiente. la otra noche terminé en una bailanta horrenda llena de delincuentes, no sé cómo salí viva de ahí con la pinta de cheta que tengo y que no dejaron de señalar, por supuesto. tengo todo tipo de anécdotas, la otra vez en la estación de tren vi un robo, me agarraron de testigo, en la comisaría me tocó identificar al chorro que resultó que era compañero mío de la secundaria. dije que no había sido él, no sé por qué me salió eso de darle una mano si el forro se merecía al menos una noche en cana pero la cosa es que me terminó invitando una cerveza, no le pregunté, pero me parece que pagó con lo que se afanó ese día. la gente se ríe cuando hablo, y ya empiezo a sospechar que se ríen de mí. se ríen de mi incapacidad de divertirme, de sentirme motivada o conmovida por algo. y si de sospechas se trata, estoy empezando a creer que el mundo no es real. que lo único que existe es mi percepción de las cosas, que nada profundo existe y por eso nada me resulta significativo. no sé. teorías e hipótesis tengo un montón pero hace tanto que no largo una buena carcajada... ahora que lo pienso, creo que jamás en toda mi vida me reí a carcajadas. pensándolo otra vez tampoco he llorado desconsolada. he sido así toda mi vida y recién me empiezo a dar cuenta. nací presa de la monotonía porque soy hija de la rutina y la chatura ¿qué más esperaba?


(...)

2 de marzo de 2012

dos y dos veces: siempre de noche.

Estoy sola en mi casa. Hay mucho viento, cosa extraña en esta ciudad. Todavía no llueve, pero falta poco. Estoy a oscuras porque estoy acostada en el sillón queriendo quedarme dormida, como quien dice, sin querer. Miro el techo ocacionalmente iluminado por los relampagos de la tormenta que se avecina. De reojo noto que algo se asoma desde las habitaciones mientras la puerta del balcón de la cocina intenta ser abierta a empujones. Mis ojos prestan atención por un lado y mis oídos por otro. El reflejo de los árboles sobre la pared dan la misma imagen de alguien o algo entrando y saliendo de mi habitación y es el viento el que empuja con violencia la puerta. Ni un ladrón intentando entrar le pondría tanto empeño. Yo estoy acá y no tengo con qué defenderme. No tengo armas. No tengo amuletos. No tengo fe. Las sombras continúan paseando por la habitación, el resplandor naranja de la noche, del alumbrado de la calle, las acentúan. Son las siluetas de los árboles. La puerta del balcón se termina abriendo y las cosas en la cocina comienzan a caer. Hacen un bullicio que me dan la certeza de que hasta recién había calma. Una ráfaga arremolinada se desató con violencia. Ahora la madera cruje. Me tengo que levantar e ir a la cocina. Tengo que cerrar la puerta del balcón y ordenar el desastre de todas las cosas tiradas. Cierro la puerta. La trabo y junto todo. No me gustaría que haya alguien conmigo. No podría llamar a nadie en un día como hoy ¿quién vendría? Yo no iría a ninguna otra parte ahora ¿entonces por qué habría alguien de tomarse la molestia de caminar hasta mi casa, de mojarse con la lluvia y romper su paraguas en el viento para venir conmigo a que yo me quede acá? Además ya es de noche, después volver es siempre complicado y quedarse es siempre comprometedor (cuanto menos con los compromisos inmediatos de la mañana de un día de semana cualquiera). Incluso también yo tengo cosas que hacer temprano. No voy a llamar a nadie. Estoy encerrada. Estoy bajo techo. Pero mi casa, lujoso 9no piso, no se inunda. Sin luz, sin electricidad, puedo padecer apenas la pena de una tormenta y ése es mi mayor problema si no considero que de la habitación de al lado me llama un silbido. Es clarísimo. Es, como dije, un silbido. Agudo y certero. Escucho de nuevo para estar segura. Lo estoy escuchando. No hay duda. Me acuerdo que así me llamaba mi abuelo cuando quería que le lleve algo a su pieza, los puchos, un agua, o simplemente para que vaya a sacarle las medias: él silbaba y yo iba. Hoy es bastante molesto porque no se trata de mi abuelo y yo estoy en mi segundo intento de dormir casualmente en el sillón. Esto es cada vez menos casual y cada vez más a propósito. La ventana entrecerrada es lo que jode porque el viento chifla. Ya no es un problema. Sigo pensando que mi siesta de las once de la noche, aunque ya estoy cerca de la una de la mañana, no es posible considerando la situación en la que estoy ahora. Perdí la oportunidad de dormirme distraídamente en el sillón, con toda la ropa puesta, hasta los zapatos, sin taparme y conformándome con un almohadón por almohada. No me importa. Yo imaginé que así iba a dormir hoy. No como siempre en camisón y en mi cama tapada y con la persiana abierta. Yo hoy me iba a dormir sin darme cuenta (pero ya me di cuenta). Sin pensar en irme a acostar (que es lo único que estoy pensando). Sin lavarme los dientes (aunque ya me los lavé). No me iba a dar cuenta de nada hasta que el sol entrara de lleno a la mañana por la ventana del living derecho hacia el sillón y hacia mi cara -eso no ocurre en mi cuarto. Voy a hacer de cuenta que es posible que eso pase. A esta altura voy a mentir si es necesario.
Todos estos ruidos perduran y ahora es la puerta de entrada la que se agita. No puedo estar en paz. Ya son las dos. La luz de emergencia del pasillo entra por los costados y en el edificio con el ascensor parado siempre hay movimientos en la escalera. Pasos. Voces. Golpes. Todo cada vez más cerca.
Entredormida, mi vida se acercaba a su fin según un sueño interrumpido por un golpe de vaya a saber yo qué o quién. Con el estruendo de algo rompiéndose como el sueño horrible que estaba teniendo escuché que golpearon mi puerta pero no hay chance de que vaya a ver quién es y entonces ahí lo supe:

No. No me da miedo estar sola en mi casa. Ni si quiera un día como hoy que hay mucho viento, que es de noche y que está oscuro. No me da miedo tener pesadillas. No me asustan los ruidos sospechosos de la habitación de al lado ni tampoco las sombras de los árboles tenebrosamente acentuadas sobre la pared por el resplandor anaranjado del alumbrado de la calle. No me asusta estar acá un día de tormenta, con truenos y viento sin lluvia y sin luz. Todo apagado.
No me asusta porque ahora cuando no estás estoy completamente segura de que estoy sola. En esta casa no hay absolutamente ninguna presencia, viva o muerta, corpórea o etérea, que no sea la mia. No creo en fantasmas ni en ladrones. Ningún ruido o resplandor, por sugerente que sea, me va a convencer de lo contrario. Mi presencia es fuerte y es única y eso sólo puede significarme que yo todavía estoy viva, todavía estoy sola, y si no me temo a mí misma, no tengo entonces ninguna razón para temerle a ninguna otra cosa, -tampoco a tu ausencia.


...ahora sí está lloviendo y alguna gotas me llegan. ya me puedo quedar dormida.

...

21 de noviembre de 2011

Todo en vos es bello

Empezó el domingo a la tarde. Lo vio sentado esperando algo. Miraba el reloj con la misma ansiedad disimulada con la que lo miraba al él sin que él lo notara. Estaba siendo completamente observado.
Hacía calor y el sol le daba de lleno en la cara. Le volvía los ojos más claros y el pelo más claro y la tez más castaña. Cada tanto subía la mirada al cielo, hacia alguna nube, hacia un árbol, hacia el piso o hacia su reloj. Jamás miraba a la gente alrededor. Como si tuviera miedo de mirar por saber que no vería aquello que esperaba. A quién esperaba. Qué sería. Probablemente, los ojos que se clavaban en él le hicieran algún tipo de compañía de la que no se percataba pero que en algún sentido llenaban su espera de consuelo. Ojalá así fuera.
No se sabe bien en qué momento terminó esta escena ni de qué manera cambiaron tanto las cosas, pero de repente todo era distinto y ese domingo a la tarde terminó con una sola persona sentada mirando hacia donde no había nadie.

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5 de noviembre de 2011

Tandem

Nosotros volvemos juntos. Por el mismo camino de siempre. Y juntos parecemos uno solo. Juntos. Vamos por el camino como la visión doble de uno solo. Sincronizados. Uno, dos. Uno o dos. Quien nos viera parpadearía para confirmar la imagen. Quien nos viera doble.
Este camino es un desierto. Y nosotros lo recorremos una vez más. Mi compañero fuma desinteresado su pipa, mira el suelo del camino que se sabe de memoria y que yo me sé de memoria. Mientras pedalea, ¿en qué piensa?
No necesita otra cosa. Lo tiene todo.
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11 de septiembre de 2011

No me mires así, yo no hice nada

Yo tenía más o menos 17 años y me las sabía todas. Así fue como terminé invitando a un pelotudo a mi casa. Me pareció que me dijo que era budista y pensé "unos mates con el budista ¿por qué no?". Mala idea: resulta que yo era sorda y él era nudista. Terminé teniendo a un boludo en pelotas viviendo en casa durante, no sé, unos tres días. Sí, se me instaló. Y yo que me las sabía todas, no sabía cómo hacer para que se vaya. Así que me tuve que ir yo
...Creo que todavía está allá, en mi vieja casa, en bolas, seguramente.

esto es un cuento breve, pura ficción. Cualquier parecido con la realidad de, por ejemplo, Matías Taubas, es pura coincidencia.
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Alivio

dejó de ser un problema el martes 15 cuando todo se solucionó inmediatamente sólo para dejarla ver que estaba ignorando lo había debajo. Lo había olvidado sólo porque tenía un problema, aunque menos importante, más urgente.
Resuelta la urgencia, sacó turno con el doctor esa misma tarde y no lo vio hasta una semana después. No había mucho para decir en el momento, como siempre. Hay que esperar los resultados de una larga lista de análisis que en su mayoría ponen a prueba la integridad personal.
El alivio es la sensación que precede a un problema resuelto pero que no implica la ausencia de muchos otros conflictos siempre perturbadores.

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21 de octubre de 2010

en voz alta

Así empezó mi tarde: llena de principios.
Todos esos espacios en blanco tan vacíos de mí. Debía llenar esos espacios, hacerlos que suenen. Que suenen sin la vergüenza de mi voz ausente. Tímida.
Me lavé la cara y empecé de nuevo, con intenciones renovadas, con ingenuidad. Hice un esfuerzo por volver útiles algunas cosas que me dijeron sobre la inmadurez (la mia).
...me pregunté por qué dos sonidos son iguales. por qué son distintos. por qué cada uno de ellos es cada uno de ellos. por qué yo soy yo y no soy el reflejo. Tan iguales que no me servían, como no me sirve mi reflejo.
Empecé de nuevo. Me zumbaban los oidos, pero de verdad, a veces me pasa. Si suena adentro mio, que suene no más, lo voy a escribir, para eso estoy, para escribir lo que escucho, lo que quiero escuchar, lo que quiero que sea escuchado. Ése es mi trabajo. Le di horas a un zumbido. Horas que pasé frente al espejo pensando en todas esas formas que yo no tengo. Quería que lata, pero no latía. Quería que suene, pero no sonaba. Y perdió el pulso. El zumbido fuera de control, ahora fuerte y resonante, sólo podía continuar en su consistencia inclaudicable, cambiando el color de lo continuo. A esta hora, para mí los matices no significan nada.
El lápiz tiene esa gentileza de que puede borrarse. Así que borré en ese mismo momento que le daba fin a muchas horas de mi vida.
Voy a cuestionar la tarea, hay algo en mí que no está funcionando, claramente. Pienso en otros como yo. Y pensé seriamente en robarles, pero me di cuenta: los otros no son como yo, los otros sí escriben. Robarle a alguien como yo es no robar nada.
Recordé a todos los que admiré sin amor y empecé de nuevo. Los finales se aproximan, y vienen detrás de un montón de nada a preguntarme si alguna vez me atreveré a tomar el lápiz. No le dije a nadie.
Empezar sin terminar es lo que más me pasa, estando acá sin saber cuánto tiempo ha pasado. En el principio voy a aventurarme a descubrir un final en esta hoja en blanco con la punta de mi lápiz que ya no escribe lo que no escribió.


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como para el inadi

A una amiga no la dejaron entrar porque estaba vestida. Suena extraño. No, no me refiero a que había que ir desnudos, si aclaro que estaba vestida es porque había algo en su ropa. Cómo decirlo, uno no anda diciendo que la gente está vestida, si lo señalo, es porque llama la atención su vestimenta. Pensemos en todas las conclusiones que puede sacar un patovica sobre la ropa de alguien. Yo diría que miles, pero... ¿puede verbalizarlas? Pensémoslo bien, ¿puede?
Por lo menos, el que la agarró a esta chica no podía. Lo único que podía hacer era decirle que por alguna razón no era apropiada ¿Cuál es el problema? Ella no estaba yendo de buzo a un lugar de etiqueta ni nada parecido, pero todas esas chicas con calzas negras y botas marrones, con remeras blancas abrochadas con un cinturón ancho a la cintura del mismo exacto cuero que las botas porque sino sos una ridícula total, bueno, esta chica no es así. Y no entró. A pesar de todos sus argumentos, y de exigir fundamentos para tal rechazo, los cuales podrían haber sido válidos o no, con el clásico derecho de admisión y permanencia. Pero no le dieron ni si quiera eso. Ahí uno se ofende, y ella sí que se ofendió.
Yo creo que los patovas deberían saber hablar ¿no?
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2 de octubre de 2008

criterio para elegir

1.todas las opciones son buenas: no habrá problemas que haya que considerar demorando la elección. Elegir al azar, no hay forma de que salga mal.

2.todas las opciones son malas: no hay cómo librarse. Cualquier elección presentará desventajas que no serán eludidas por demorar la elección. Elegir al azar, no hay forma de que salga bien.

3.algunas opciones son buenas y otras malas: descartar las malas y elegir de las buenas aplicando el criterio del primer caso.

la simplicidad que lo abarca todo en el algún punto y lo bonito del azar.
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1 de agosto de 2008

me da igual


La grasa retumba en las paredes montada en los peores insultos de la existencia musical. No se acaba la rutina en este lugar. La rutina cíclica, redonda, efímera y constante. Una rutina que dura media hora y se repite durante nueve horas todas las noches igual. Las rutinas se ven machucadas por pequeñas anécdotas que las caracterizan. Esta identificación hace creer que algo diferente está pasando cuando se vive siempre lo mismo. Una y otra vez. No sé por qué me llama. No sé por qué respondo. Simplemente estoy y me comporto como debo. Cambio de roles. Me da igual. Acá estoy.
(...)
Quiero que algo me haga diferente una vez. Quiero obtener algo que me quede de todo esto. De este momento.
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20 de julio de 2008

dos palabras con s: experiencia médica

dejás que semejante espectáculo suceda en tu cuerpo dos veces igual de manera diferente. Para poder dormir tranquila a la noche. Acaso no se sienten todas igual. tiene que pasar alguna vez, todas deberían saberlo. Se repite dos veces igual y de manera diferente. Dormís bien. Corrés el riesgo. Es un riesgo. Todas deberían saberlo.

Dos veces igual.

De manera diferente.

te tocó la peor parte en este asunto: los estudios más invasivos, la sensibilidad más vulnerable. Pasás por eso porque querés dormir bien a la noche. Porque sabés que es un riesgo. Porque corrés el riesgo. Por qué corrés el riesgo. Porque querés dormir verdaderamente bien a la noche. Acaso no se sienten todas igual. Según cada una la prioridad. Dejás que semejante espectáculo suceda en tu cuerpo. Es la confrontación violenta entre sexo y salud. Confrontación violenta entre el miedo a la vida y el miedo a la muerte.

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27 de diciembre de 2007

la cosas se terminan siempre de alguna manera

Esa forma de ser que tenés deja perplejo a cualquiera. Hizo frio. Te robaste todas las palabras. La impunidad de una desconsideración semejante debería dolerte. Por eso mis ojos quedaron como los de una mujer tiesa. Por eso espantaba tu tacto en mi imaginación. Te seco de lágrimas con mis sentimientos, lo menos que puedo hacer. Lo que hiciste degeneró mis ánimos de ternura arrasando con tu bienestar.
Ahora te digo,
entre lo turbio,
en lo decantado,
fijate.
Mirame.
Me esforcé por no partirme en pedazos.
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26 de noviembre de 2006

fuiste vos

Sin más que nada por negar. Hablando de mi única primera persona.

Oraciones unimembres: carteles a la vista. razones en venta. motores hidráulicos rotos. minifaldas provocativamente cortas. ideas sin dueño. dueño sin ideas. sin ideas, dueño. de matices con sombreados pardos. de delirios sobre delirios. los efectos de las drogas. alguaciles borrachos. el fin de una consigna, las nuevas mayúsculas. Traumas de sonidos. Sonidos traumáticos. No quiero escucharlo más. Quiero mis verbos acá, quiero sus acciones fuera. No quiero más nada de esto. No quiero verlos. Yo deseo. Oigo pasos. Es un aire desubicado el que respiro. Represión asumida. Cobardía.

Era tan sólo el perro que caminaba de un lado a otro de la habitación. O tan sólo lo que no queria escuchar ahora. O lo que tenía que pasar luego de que me había marchado. Mis sueños, mis ganas de dormir y soñar. Soñar más lejos. Sin los hijos que no tengo.

Formalidades de la forma,
...ya no son las palabras las que me limitan a mí porque mis dominios del castellano me son bastos para expresar cuanta idea tenga para ser expresada. Entonces así me planteo la posibilidad de que sea la incertidumbre de lo que hay por ser dicho lo que me impide comunicar mi estado de ánimo en este momento. Hay algo dentro mio que pugna por reventarme y herir mi propia carne. A través de mi piel arrancaré lo que me pincha. Moriré por ignorante.
Basta con vos. Ya basta de vos. Nada más de vos. No estás más. No se te quiere. Basta. Suficiente con vos. Siempre vos. Basta con vos. Voy a cerrar mis ojos hasta que te hayas ido. Voy a imaginar que te digo lo que imagino que tengo para decirte. Voy a soñar con que lo que escribo está bien por más de una vez.
Bajo el mismo techo.
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22 de octubre de 2006

Entre paréntesis

Siempre un montón de prosa que no dice nada. Y la diferencia. Que escapa de engañarse. Que toma distancia por la inseguridad que le genera. Que allá lejos está a salvo porque las cosas se ven borrosas, no se ven, o no importan. O camina al ritmo de aquella anécdota que alguna vez vivió (y que luego convirtió en un montón de prosa que no dice nada). Que su mente se convierte en cuerpo al menos una vez. Que para no mentirle, se mintió a sí misma y entonces dijo ...la verdad.
Alguna vez la escucharon energúmena gritando. No sabiendo por qué, nadie preguntó. La escucha fue un acto mecánico. La histeria acarreó lágrimas que caían por detrás de sus ojos. No mojaban o es que ahí dentro ya estaba húmedo. La pérdida del dominio de la palabra fue frustrante. Una falta de ortografía -la idiotez más grande que alguna vez leyó.
Sin cambiarse de ropa, salió a la calle con los ojos cerrados y la boca abierta. De ella no se escuchó nada, pero se vieron las cosas más nefastas. Estuvo meses ahogada en sangre hecha de alcohol. Produciendo un montón de prosa que no dice nada. Después de disecarse por un rato largo entre cuatro paredes llenas de sol ultravioleta logró deshacerse y hacerse de un montón de prosa que no dice nada. Una imagen de silueta estilizada pero petiza. Con ojos repletos de ganas.
No, así no funcionan las cosas. Que se aleje de tanto enigma. Sin ese poquito de mentira entre cada escupitajo de persona que se revela. Un poquito más de dirección y claridad. Siempre un montón de prosa que no dice nada. Siempre un montón de prosa que no dice nada. Siempre un montón de prosa que no dice nada. Siempre un montón de prosa que no dice nada. Y una vez fue clara y se perdió.
Las cosas se tiñen. Las cosas se adornan. Las cosas se ocultan. Se disfrazan. Se mueven. Y atrás del descaro de compartir un montón de prosa que no dice nada, se esconde la vergüenza que genera cada palabra. Nunca comunica porque siente en impulsos eléctricos casi espasmódicos. Aún así, tratando de contar un cuento, dio a conocer secretos amorfos. Y más veces se disoció, y entonces menos se mezclaba la realidad con la ficción. Y después el resultado: siempre un montón de prosa que
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goldrichtig Herz

Ese corazón lleno de sentimientos, hecho de amor y latente de ternura que estaba entre tus manos y a tu cargo. Cumplía todas las funciones vitales que le correspondían. Sano. Ileso.
Te encargaste de ir rompiéndolo de a poquito, pedacito a pedacito. Un corazón nuevo que quedó hecho pelota. Que apenas late sangre. Le cortaste los cablecitos, le pelaste las pielcitas, le claveste alfileres muy finitos, agujas, dagas. Lo quemaste con kerosenne y después lo ataste alto allá arriba donde hacía frio. De menor a mayor daño hasta desintegrarlo. Lo tenés guardado en una cajita, ahí están las cenizas. Corazoncito de ceniza.

Esa vez no se trató de vos; y es porque arrasaste con mucha gente antes de matarte.

escrito para una tal luciana
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Cuestión de tiempo

Pidió prestada una pequeña cantidad de tiempo por un rato. El rato en cuestión, era mucho mayor a la cantidad de tiempo tomada, por lo cual la estafa fue evidente. Al pescarlo en tal fraude, se encontró con una deuda temporal y éstas se pagan con espacio. No tenía lugar para pagar semejante deuda: la situación se volvió insolventable, por lo cual, el rigor de la ley cayó sobre sus hombros. La condena fue confinarlo al olvido del tiempo-espacio que le quedaba y que había tenido, además de una semana de tareas comunitarias.
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11 de octubre de 2006

Así como de pronto mi memoria

Como si fuera así de simple: que si te digo que por un ratito estamos tratando de hallar un poco más cerca algo que no sabemos bien cuándo se nos perdió. Y además, de repetirme y decirte que todo lo que gira en torno a ello se convierte después en un recuerdo que puedo olvidar tan fácilmente que asusta. Da miedo porque si es así, y es así, todo lo que es ahora puede desvanecerse tan impunemente, y entonces adónde queda la vivencia de algo que resulta que una vez fue importante.

(¿en ningún lado?),
...porque nada de esto resultó ser importante.
...por qué nada de esto resultó ser importante.
...

30 de julio de 2006

La vida antes de la muerte.

absolutamente todo lo que se puede ver y tocar imaginar y sentir estudiar analizar
absolutamente yo vos ella nosotras ustedes o también sí por qué no quizás tal vez capaz
absolutamente de seguro que sí para siempre
ratos momentos tiempos pasados futuros presentes sucesos estados simultaneidades sucesiones órdenes y desórdenes.
dulces salados amargos agrios insípidamente desabrido.
Basta con vos. Ya basta de vos. Nada más de vos. No estás más. No se te quiere más. Basta. Suficiente con vos. Siempre sos vos, todo es por vos y para vos. No más de vos. Basta con vos.
Voy a cerrar mis ojos hasta que te hayas ido. Voy a imaginar que te digo lo que imagino que tengo para decir. Voy a soñar con que lo que escribo está bien por más de una vez.
a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z., A B C D E F G H I J K L M N Ñ O P Q R S T U V W X Y Z.,
...

29 de julio de 2006

Purezas pecaminosas

'Quiero valer la pena un ratito más'Los lamentos tienen motivos. Porque su condición fue lamentable. Nunca fue muy hábil con las manos. Su carácter era determinado, no habían dudas. 
'Son cosas que llevan a otras. Las situaciones en las que nos encontramos en momentos inesperados no nos sorprenden tanto más que deseos cumplidos después de haber sido largamente anhelados'
Un momento de sincronización forzada. Puro juego. Complicidad. Los sucesos desordenados y acelerados por una intención fija. Frenesí de una meta cercana que está a punto de ser abrazada. Testigos presentes.
'Es increiblemente diferente llegar solo que acompañado. Ambos tienen su encanto, lo sé.'
Las diferencias se presentan ante la más predecible contrariedad. No hay ganas, no hay medios. No hubo salida. 
'Después con la frialdad cruenta de todos los pretéritos, las luces se encienden burlonas. Es otra forma de hablar del "efecto de la escalera". No sé de cuántas formas peores pueda ser el arrepentimiento'
La presión empuja hacia abajo y la voluntad hacia arriba. El choque espesa el aire. Lo que pasa en el momento: de afuera se pueden ver los polos. Se entiende el contraste, tienen colores diferentes, sabores diferentes, olores diferentes.
'Hacía mucho frio. El frio se estaba apoderando de la situación. El frio era yo'
Y los cuerpos gélidos comenzaron a rechazarce mientras continuaban entrampándose, trenzándose, anudándose torpemente. La torpeza venía de un solo lugar y lo conquistaba todo. 'Yo estaba muteado'
Decayó exponencialmente. Estatismo, quietud.
'Mis lágrimas eran tan saladas que se secaron a sí mismas'
Y la humillación de ese momento tenía un solo dueño. Habían razones para ser egoísta. Habían negligencias que desenmascararon tal conducta. No se culpa a nadie. No necesariamente. Se quería alcanzar un estado ya lejano pero no había compatibilidad. Desasosiego. Una pérdida de tiempo. Una desilusión.
'Mi postura inclaudicable de estúpida pureza. Mi falta de arrepentimiento llegó a darme vergüenza. Mis ganas de gritar culminaron en neuróticas manías. Hubiese querido más que nunca su entendimiento. Toda su compañía me hizo sentir en la mayor soledad y su partida me dio miedo. Se me heló la sangre con la sequedad del momento. No había nada de líquido en mi cuerpo'
Como nada concluía, la situación se cortó en un momento dado. Antes o después, la diferencia no es mucha porque toda acción se había estancado. Ahora las miradas son lejanas. Indiferentes y olvidadas.
'Se me endureció el rostro completo. Sentía violencia. Había dado a conocer aquello que de mí no me gusta que se sepa. Tanta torpeza me caracteriza. Los complejos a flor de piel, vulnerable, de plastilina endurecida por el aire. Yací por momentos dormido. Retorcido de vergüenza. Ignorante y desorientado. Así estaba: desorientado. Pero a él le tocó la peor parte. Vivió la peor vergüenza. La de no entender nada de nada... el pobre ... no entendió nada'
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